Miercoles 21





El miércoles decidimos ir al barrio de Ueno, ya que es festivo debido al Equinoccio de primavera. Vamos en busca de la famosa floración del cerezo, no del valle del Jerte, sino del singular paisaje japonés. Ueno es un buen sitio adonde ir en busca de un parque para ver los cerezos, un buen mercado de primera y segunda mano de todo y de algunos museos, como el Museo Metropolitano de Tokio.

De principio, nos recorremos todo el mercado en busca de zapatillas, ropa, regalos, etc... Es un mercado grande y amplio donde quizás sea uno de los pocos sitios donde se puede regatear con el comerciante japonés. Se vende todo tipo de artículos y a buen precio, y es una calle con mucho griterío, por las voces de los comerciantes, de los cientos de personas que transitan, por los trenes que pasan continuamente por encima de las tiendas que las hacen tambalear... algo distinto a lo visto hasta ahora.

Después damos un paseo por el Parque de Ueno, una especie de Retiro a la japonesa, donde más llama la atención es sus lanchas en forma de... quizás cisnes, o patos... que hay en su estanque. En nuestra búsqueda de los cerezos, nos encontramos con la triste visión de que todavía no han florecido en Japón debido al invierno frio que han tenido... solo encontramos un cerezo en flor de los cientos de cerezos que hay en este parque, claro está, siendo el árbol mas solicitado de todo el Parque.

Comemos una especie de tortillas que tenemos que cocinar nosotros en una parrilla que está situada en la mesa y como no cogíamos todos en uno hacemos competición de haber quien la hace más rica y bonita. Una comida que ha gustado bastante a la gente en general, tanto como lo que solo buscan sushi, como los que solo buscar comer bien.

Para terminar en Ueno damos una vuelta por un pequeño rastro de antigüedades con el sonido de fondo de un festival de música rock de universitarios japoneses. Después de unas compras toca retirada. A otro de los más famosos barrios de Tokio: Shinjuku.

Maravilloso barrio cosmopolita lleno de luces de neón, centros comerciales y gente que pasa rápidamente de un lado a otro. Todos tenemos libertad de movimientos para comprar en sus depatos, que es así como le llaman a los grandes centros comerciales. Unos compran, otros pasean por fuera y sacan fotos... llega el momento de un buen café y unos bollitos... y como siempre retirada al Ryokan para el rotemburo y al futón directo.
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